Herencia

Pandemia 1.18

El encierro es el padre de todos los pensamientos inútiles, y la realidad siempre provee. Hoy me di cuenta de que los devotos de la tecnología tienen razones para sentirse orgullosos. Han encontrado un atajo para realizar el gran sueño de los humanos: trascender.
Como siempre, han encontrado una forma “amigable” de hacerlo, que evita
empresas agotadoras como plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo,
iniciativa particularmente desgastante pues tener descendientes puede ser
emocionante, hasta divertido, pero educarlos… en fin, saben de lo que hablo.
Nada de esto es necesario hoy, pues ya es posible heredar las cuentas de
Facebook.
Guarden sus sonrisas burlonas, pues los narcisistas de tiempo completo tenemos a la mano la posibilidad de ser recordados y releídos; este legado guiará a las nuevas generaciones, ávidas de los aprendizajes que hemos dejado en nuestros muros virtuales en forma de memes, lecciones de vida en diez palabras, mensajes de odio, recetas, artículos prescindibles, videos interminables y consejos para cada ocasión.
Dudo que alguien se queje de semejante herencia: el dinero se gasta rápidamente y los objetos acaban estorbando, pero una cuenta de facebook ajena garantiza horas y horas de entretenimiento. A los que les guste la investigación, pueden ponerse una pipa en la boca y buscar elementos que contextualicen cada publicación: ¿qué otros elementos de información encontramos sobre determinado suceso? Por ejemplo, cuando alguien solicita una firma de apoyo para alguna causa, pongamos, declarar la emergencia climática,habrá que revisar su historia para saber si su interés es reciente o añejo, si lo compartió de manera mecánica o si firmó. También conviene averiguar quiénes son sus amigos o contactos y cuántos son: no todo lo que uno dice en la intimidad (aunque sea de las redes) lo dice frente a los reflectores.
Esta investigación puede servir a los deudos para intercambiar anécdotas, para saber un poco más de lo que sabían y para sumar seguidores a la cuenta de los herederos. Me pregunto si ésa es la intención de Zuckerberg, porque no se me ocurre otra. En el caso de celebridades, el contenido se puede ofrecer a alguna editorial prestigiada, ¿se imaginan cuánto se podría ganar con “El muro de Juan Gabriel”? Supongo que también sería un éxito de ventas “Los posts del Mayo Zambada” y que “Feisbukeando en la Suprema Corte de Justicia” se agotaría en la primera edición. Nuestras modestas cuentas con menos de 10000 contactos no interesan a nadie, por lo que no serán solicitadas; pueden ser enterradas sin explicaciones en las fosas comunes virtuales (FCV) de la historia.

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