Acoso, Feminismo, Me too

Me too: ¿un ajuste de cuentas?

La forma de relacionarse entre hombres y mujeres está cambiando y este cambio profundo genera muchas preguntas: ¿Cómo determinar si una situación es acoso? ¿Basta con que la víctima lo considere así? ¿Un mismo comportamiento puede ser considerado a veces como acoso y otras como seducción? En esta cultura en que los hombres deben “conquistar” a las mujeres, ¿cómo hacer visibles las agresiones que enfrentan éstas en su vida cotidiana y la magnitud del problema?

Una iniciativa para lograrlo es la denuncia en redes sociales: “Mi primer acoso” y “Me too”. Sin embargo, numerosas voces alertan de los riesgos de esta estrategia. ¿Deben verse actos pasados con los ojos de hoy? ¿Los acusados son culpables sólo por el hecho de haber sido acusados? ¿Una denuncia anónima debe ser aceptada como válida? ¿Existen las vías para que las mujeres denuncien el acoso o la violación sin ser revictimizadas? Por otro lado, esta demanda -legítima- sin duda, de cambios de comportamiento ¿Esta actitud de las mujeres está alejando a los hombres? ¿Todo acercamiento debe ser reglamentado? ¿La mejor manera de cambiar la cultura será pensar sólo en términos de delito y castigo? ¿Existen otras vías?

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